, mayo 17, 2022

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México en la COPA ORO 1998 - CAMPEÓN


  •   11 minutos
México en la COPA ORO 1998 - CAMPEÓN

Como los aficionados al futbol noventero no tuvieran suficientes torneos internacionales, la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol, conocida en el inframundo como CONCACAF, decidió aventar la cuarta Copa de Oro de la década.

Fue en 1998, el mismo año en que se disputaría el Mundial en Francia. Es por ello que se decidió realizarla en febrero, no en verano como se había acostumbrado.

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México, como siempre, estaba obligado a ganarla. Con los trofeos consecutivos obtenidos en 1993 y 1996, el mote de Gigante de la CONCACAF ya nos perseguía y el prestigio se tenía que mantener, sí o sí.

Invitado estelar Copa Oro 1998

En esta edición se aumentó el número de participantes a 10, con nueve de la zona y Brasil, que otra vez aparecía como invitado estelar. Sus principales figuras eran el portero Taffarel y el magnífico Romario, que para entonces ya había regresado a jugar en el Flamengo de su país.

Canadá declinó su invitación para darle oportunidad de roce a Jamaica, que no había logrado clasificarse en la cancha para el torneo local, pero que sí consiguió un histórico pase a la Copa del Mundo, superando por dos puntos a Costa Rica.

Sede y Grupos Copa Oro 1998

Otra vez se disputaba el torneo en Estados Unidos, aunque ahora se sumaba Miami a Los Ángeles y Oakland como las ciudades sede.

El grupo A estaba conformado por Jamaica, Guatemala, El Salvador y Brasil, con lo que todos auguraban un camino tranquilo para la Canarinha.

En el sector B se posicionó México, acompañado sólo por Honduras y Trinidad y Tobago.

Los tres equipos restantes eran Costa Rica, Cuba y el anfitrión, que disputaría todos sus partidos en el Oakland Coliseum.

La Selección Mexicana

La Selección Nacional de México contaba con muchas figuras, aunque algunas ya iban de salida, pero otras irrumpían con gran calidad en la convocatoria de Manuel Lapuente.

Oscar ‘El Conejo’ Pérez, Salvador Carmona, Claudio Suárez, Pável Pardo, Cuauhtémoc Blanco y Paco Palencia eran las principales armas en las que se basaría la escuadra azteca.

Primer Partido de Grupo – Copa Oro 1998

El primer encuentro Tricolor se jugó el 1 de febrero de 1998. Las acciones iniciaron a favor de los verdes, con un disparo del Emperador Suárez que se iba por el costado.

Poco después Palencia tomó un rebote en la esquina del área y sin dejarla botar le metió todo el empeine, para que el guardameta Clayton Ince la sacara con los dos puños.

Los isleños no se escondían y probaban al Conejo con el pie de su capitán. El Matador intentó puntear la pelota, pero esta rebotó en la mano de un trinitario muy reconocido por la afición mexicana, de nombre Ancil Elcock, el mismo que dos años después le rompería la rodilla a Cuauhtémoc Blanco.

Luego de un mal tiro de esquina de Pável Pardo los trinitarios se abalanzaron en un contraataque bien tejido, pero el arquero nacional salió al achique y en el rebote los de rojo exigían el penal, que no se concretó.

El incansable Ramón Ramírez bajaba excelentemente el balón y cedía para Palencia, quien le devolvía la pared. El nayarita no se la pensó y con su exquisita pierna izquierda sacó un disparo a primer poste que le dobló las manos al guardameta y se fue a esconder en el fondo.

Pardo trazaba para Luis Hernández, que ganaba el balón y de aire la agarraba de zurda, pero se iba rozando el poste, justo para finalizar la primera mitad.

Paco Palencia perdía la pelota sobre la banda y los trinitarios triangulaban correctamente dentro del área. Pável se barría y Davino se enredaba con la esférica, que se metía a la puerta y se convertía en el primer autogol de la historia de México en Copas de Oro.

Los mexicanos insistían entre tumbos dentro del área, pero no tiraban a gol y luego Matador y Gatillero se quitaban la pelota entre ellos, para disgusto de la afición.

No obstante, sólo cuatro minutos después el número 7 desbordó por su banda predilecta y centro para que Hernández sólo diera el pase a la red y pusiera el 2-1.

Para que la revancha individual se completase, Palencia aprovechaba la asistencia de Pável y con su pie izquierdo la mandó a guardar en el poste más lejano.

Después de que el Matador rematara de palomita un centro que debió terminar en gol, los trinitarios acortaron distancias tras un embrollo dentro del área.

Al 80’ se finiquitó el asunto. Blanco Bravo ganaba la línea y pudo rematar a puerta, pero con un toquecito sutil asistió a Luis Hernández, quien de volea puso a bailar a las redes.

Todavía Stern Cristopher James Jhon se inventó un zapatazo que se fue a rebotar contra el larguero, pero el juego se terminaba con victoria azteca de 4 por 2.

Segundo Partido de Grupo – Copa Oro 1998

El segundo y último partido de grupos fue contra Honduras. El primer gol llegó rápido. Sigifredo Mercado disparó de lejos y el arquero escupió al centro. Cuauhtémoc la empalmó y así de fácil abría el marcador, para ir a festejar con la camiseta en la cabeza.

El doblete del Divo de Tepito cayó hasta el minuto 88, después de una finta que hizo ver fácil y luego con una picadita que se convertía en el noveno gol de su carrera como seleccionado nacional.

Semifinales Copa Oro 1998

México avanzaba entonces a las semifinales. Ahí se encontraría con Jamaica, que por cierto había tenido una espectacular fase de grupos, primero empatando a ceros con Brasil, para luego rescatar la victoria frente a Guatemala por 3-2 y cerrar venciendo a El Salvador 2 por 0 y adueñarse del primer puesto de su sector.

Es decir que la Selección Azteca se libraba de enfrentarse con Brasil y le dejaba esa tarea a los estadounidenses.

Y sin embargo se toparía con el equipo mundialista de los Reggae Boyz. Suárez se sumaba al ataque, pero su testarazo de fuera del área llegaba sin peligro a las manos del portero.

En un potente tiro libre el balón se deslizó frente a dos delanteros mexicanos y tres defensas jamaiquinos, para que al final Héctor López no alcanzar a empujarlo.

Ramón Ramírez sacaba un trallazo, pero Warren Barret desviaba con presteza. Un joven Salvador Carmona perdía el control en tres cuartos de cancha, pero la ocasión era desaprovechada por Burton.

Lapuente miraba atentamente y Palencia por poco anotaba un golazo, pero pudo avanzar un poco más con el balón controlado y su tiro se iba abierto.

Cuauhtémoc Blanco volvía a desplegar su magia, pero el Matador se tendía para otra infructuosa palomita y después quejarse… por algo que sólo él vio.

Burton trataba de nuevo, y una vez más la mandaba volando hasta su casa en Yorkshire, Inglaterra, donde jugaba el llamado Ronaldo del Caribe.

Carmona centraba muy fuerte y Hernández no podía darle bien, además de que se llevó un sape del guardameta e inició un conato de bronca antes del descanso.

Al volver Pardo centro pasado y la pelota le caía al Temo, quien controlaba, pero la mandaba para afuera. Otra vez Ramón tomaba el mando y hacía una pared con Luis Hernández, que luego de recibir de Blanco, intentaba bombear y regalaba la jugada.

El árbitro Rodrigo Badilla se comía un penalazo sobre el Matador justo antes de que el pelilargo rematara directo al travesaño. La presión no paraba y parecía inminente la ventaja tricolor, pero los 90 minutos se acababan y todo se definiría en los tiempos extra con la regla del gol de oro en activo.

La primera otra vez estuvo a cargo del número 15, pero su centro era fácilmente contenido y rechazado. Germán Villa intentaba sacar rápido, pero el defensa se lo impedía y el colegiado amagaba con amonestar al mexicano.

En esa misma acción, Pável Pardo mandaba un dardo envenenado y por fin el Matador podía meter el balón a la portería con un buen frentazo, después de las múltiples fallas que había tenido.

La Selección Mexicana ganaba de manera instantánea y aseguraba su pase a la final, que sería por segunda vez en la historia ante nuestro antagonista por excelencia, los Estados Unidos.

Estados Unidos en Copa Oro 1998

La selección de las barras y las estrellas inició aplastando a Cuba con goles de Wegerle, Wynalda y Moore, donde el segundo terminó en una definición de categoría, por encima del extraviado zaguero.

En el segundo juego los norteamericanos iniciaban ganando con un gran remate picado de Eddie Pope. Harold Wallace se lamentaba por una desviada, pero en ese tiro de esquina Allan Oviedo se encontraba con el balón y le pegaba con furia para vencer al guardameta del Leicester City, Kasey Keller.

Al 77 Estados Unidos exigió un penal por jalón de cabello, pero terminaron ganando una cartulina amarilla. No obstante, el serbio-estadounidense Predrag Radosavljević, mejor conocido como Preki, se sacó de la chistera un tremendo zatapazo con la pierna izquierda que se fue a colgar en el ángulo superior izquierdo de la portería. Con el marcador 2-1 los gringos terminaban con seis puntos y se enfilaban a su siguiente prueba, contra Brasil.

Los amazónicos vestidos de azul fueron muy superiores a los locales; sin embargo sus jugadas estaban muy sobradas y aparte se fueron a estampar frente a una auténtica muralla de nombre Kasey y de apellido Keller, que literalmente secó todas las aproximaciones de Romario y Edmundo.

Por su parte el equipo de blanco tuvo pocas aproximaciones, pero al 65’ Preki se vistió de brasileño y después de una deliciosa gambeta volvió a descoser la número 5 y de paso vencer a uno de los mejores guardametas de la historia de Brasil.

La tetracampeona del mundo quiso salvar su honor y dignidad, pero entre las fallas del veterano Romario y la legendaria actuación de Kasey, se concretó la primera y única victoria que tienen los estadounidenses sobre Brasil en toda la historia.

Y así llegaban los eternos rivales a enfrentarse para ver quién era el verdadero jefe de la confederación.

Partido por el tercer lugar de Copa Oro 1998

Los dirigentes no habían aprendido nada del pasado y otra vez se jugaba el partido por el tercer lugar en el mismo estadio que la final. Brasil apenas alcanzaba a ganar por la mínima a Jamaica con gol de Romario y dejaban pisoteado el campo de juego.

Final Copa Oro 1998

México daba el primer toque del partido y Germán Villa el primer mal centro, que sería un preámbulo del partido áspero que les esperaba.

Los dirigidos por Lapuente manejaban la circulación de la bola, pero con nula profundidad, cosa que no le movía el guion a los locales, desacostumbrados a ser protagonistas.

Al 9’ el Matador se quiso lucir con la chueca, pero la mandó a la tribuna. Después Wegerle abanicó una que parecía buena.

El técnico de la boina seguía con su actitud silenciosa y calculadora, mientras veía la correcta acción defensiva de Lalas. Wynalda estaba en fuera de lugar cuando remató a gol y la jugada se invalidó.

Luego el Emperador toqueteaba a Hejduk por detrás y el silbante se hacía de la vista gorda ante un posible penal. Hernández volvió a probar de lejos, pero Keller sólo la vio salir de la cancha.

Al Cuauh lo tumbaban y luego no quería que lo tocaran y luego los gringos intentaron sorprender con las manos. Steve Sampson instaba a los suyos, pero ninguno de los dos países norteamericanos sabía cómo llegar con peligro.

No obstante, en un tiro de esquina Pope se lanzo con por encima de Davino, aunque su cabezazo se fue por arriba. Las acciones comenzaban a inclinarse hacia la portería del Conejo, aunque no con serias consecuencias.

El Temo se fue de tres, pero luego quiso definir de sexto año y no le salió, aunque instantes después alcanzó a empujarla, pero se señalaba un dudoso e incomprobable fuera de lugar.

Al Matador lo estaban golpeando y su coraje lo encendía, pero fue bien encauzado. Y es que al minuto 43 Salvador Carmona mandaba un centro perfecto para que el número 15 se anticipara a Lalas y confirmara que 1998 sería el mejor año de su carrera.

El partido se calentó y Cuauhtémoc era derribado y le ponían el balón en la cara, luego daba un manotazo y era recibido con una cachetada. Los gringos lo querían volver loco, pero afortunadamente se acabó la primera mitad.

La parte complementaria iniciaba con la extraña invasión de globos gigantes y luego Keller se hacía bolas con los pies. Los gringos tuvieron oportunidad con un tiro de falta, pero su cabezazo iba a parar afuera de la cancha.

Un jovensísimo Claudio Reyna esperaba su oportunidad en un costado mientras sus connacionales no veían cómo hacerle daño a los mexicanos. Tuvieron una clarísima al 54’, pero Preki se olvidó del toque mágico y la cruzó un poquito más de lo necesario.

Después de una llegada fuerte de los Estados Unidos, donde el Conejo medio la salvaba en el punto penal entraba Braulio Luna por el Pastor Lozano, aunque parecía que los organizadores no sabían cómo escribir su nombre.

Los de blanco insistían con el asedio, aunque los aztecas no se incomodaban demasiado. El Temo trazó con el toque del barrio y Luis alcanzó a robarle a Pope, pero su globito se fue a un costado.

Luego de un par de rebotes Wynalda se encontraba con la pelota en el aire, pero su volea iba directo al mono y sólo se lamentaba, mientras el Conejo Pérez se imaginaba una titularidad en el Mundial de Francia, cosa que no logró.

El fantástico Reyna entraba de cambio justo antes de que Luna dejara un regalito servido para Moore que desaprovechó fatalmente. Lalas le metió un patadón a Hernández y luego le gritaba Get uuuup!, con esa pinta de escandinavo demoledor.

Los inexpertos estadounidenses se distraían en la banda y el Matador cedía para Luna, quien remató potente y Kasey Keller volvió a demostrar lo bueno que era. Luego el camiseta número 15 tuvo una segunda jugada, aunque tiró con poca fuerza.

Una de las últimas de los locales fue un disparo que se iba envenenando y se le escapaba al Conejo, pero luego el tiro de esquina era desaprovechado por la estrella Preki.

Lapuente daba sus últimas indicaciones desde el área técnica y la afición presente ya celebraba el tricampeonato, que se confirmó en el siguiente saque.

México celebraba un nuevo título de Copa Oro y se colocaba, por supuesto, en lo más alto de la CONCACAF, venciendo al máximo rival, que todavía estaba lejos de poder competirle dignamente.

Todo el equipo celebraba en la cancha y a Suárez le daban una piedrota para reconocerle como el mejor defensor del torneo. A Keller le daban un trofeo más en forma por ser el mejor bajo los postes y los educados gringos recibían sus medallas de segundo puesto con dignidad.

El equipo azteca recibía otro más de esos enormes trofeos y posaba para la foto de la última Copa Oro del Siglo XX.

El Mundial de Francia 1998 sería una muestra de que México podía competir ferozmente a las grandes potencias y se regresaba con la frente muy en alto.

No obstante, el nuevo siglo nos haría topar con pared. Veríamos con espanto el crecimiento del futbol de los Estados Unidos y entraríamos en una racha sumamente oscura, perdiendo varios títulos que pensábamos estaban seguros. Pero esa es otra historia de Leyendas del Futbol Mexicano.

¿Qué reflexiones te dejan las cuatro Copas Oro jugadas en la década de los 90? ¿Por qué crees que nuestro vecino del norte aumentó tanto su nivel deportivo en los últimos 20 años? Déjamelo saber en tus comentarios.

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