, mayo 17, 2022

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Cuando CUAUHTÉMOC se hizo HÉROE NACIONAL - MÉXICO Campeón de la COPA CONFEDERACIONES 1999


  •   26 minutos
Cuando CUAUHTÉMOC se hizo HÉROE NACIONAL - MÉXICO Campeón de la COPA CONFEDERACIONES 1999

La Selección Mexicana de futbol sólo ha conseguido un par de títulos internacionales dignos de presumir. La medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 2012 y la Copa Confederaciones 1999, ambas con finales ganadas sobre la pentacampeona del mundo.

La primera es muy valorada, pero al mismo tiempo subestimada por muchos que dicen que fue alcanzada en un torneo sub 23, que además no es respaldado por FIFA.

El que sí fue organizado por el máximo organismo también tiene algunos detractores, justo porque la final se le ganó al equipo de Brasil compuesto por jugadores menores.

No obstante, el camino para ambos títulos fue muy distinto. Mientras que para las Olimpiadas se vivió un ambiente de calma, apoyo de la afición y victorias que daban más confianza en cada etapa del torneo, en la Copa Confederaciones fue todo lo contrario, con partidos muy mal jugados y unas tribunas que le reprocharon a la Selección Mexicana en todo su trayecto hacia la gran final.

Sea como fuere, ambas gestas son lo más importante que hemos logrado y como ya narramos la obtenida en el lejano 2012, hoy viajaremos otros trece años más atrás, para revivir cómo fue que conseguimos el único trofeo FIFA de nuestra historia futbolera.

Creador Copa Rey Fahd

México ya tenía un historial muy interesante con la Copa Rey Fahd, como se le conoció en primera instancia. El creador fue Fahd bin Abdelaziz, heredero de una dictadura que reinaba en Arabia Saudita de manera bastante cuestionable, incluyendo la guillotina como condena o la prohibición de la música y los cines, por mencionar un par de ejemplos ligeros.

En medio de sus ganas de enseñarle al mundo lo bien que lo hacía, decidió armar un torneo de futbol para que su selección se pudiera enfrentar a las mejores del mundo y con todos sus petrodólares no le fue para nada complicado.

Copa Rey Fahd 1992

La primera edición se realizó en 1992 sin la presencia mexicana, ya que Estados Unidos había ganado la Copa Oro 1991 y fue en representación de CONCACAF. Asistieron también Argentina y Costa de Marfil como campeones de sus confederaciones, además del anfitrión.

Fueron los sudamericanos los primeros en levantar el trofeo, que para entonces todavía no estaba reconocido por FIFA, aunque después mágicamente se sumó al palmarés de la albiceleste.

Copa Rey Fahd 1995

Para 1995 el Tricolor debutaba en la competición, después de ahora sí levantar el gigantesco trofeo de la Copa Oro 1993.

México en Fase de Grupos

Con una excelente generación, México dio un buen papel, que pudo ser mucho mejor, claramente. Primero venció a los anfitriones con un buen doblete de Luis García.

En el segundo partido de grupos empataban con Dinamarca, con otro gol del Niño Artillero. Como ambas naciones estaban igualadas en todos los criterios, se tuvo que recurrir a los penales para ver cuál de las dos jugarían la final ante Argentina.

Los mexicanos con el uniforme más feo de la historia traían en el recuerdo la lamentable tanda del Mundial 1994 y les temblaron las piernas. Claudio Suárez clavaba el suyo, como bien lo hizo un año atrás. Marcelino Bernal, sin embargo, repetía su falla. Del Olmo anotaba y por último Luis García, máximo goleador del torneo, erraba también.

Partido por el Tercer Lugar

Los daneses clavaban los cinco penales y México se iba a jugar por el tercer lugar ante Nigeria. Ahí empataban una vez más con uno de Ramón Ramírez y otro de Amokachi. En los penales por fin los mexicanos harían la buena.

García Aspe, Luis García, Benjamín Galindo, Carlos Hermosillo y Claudio Suárez mandaban sus disparos al fondo de la red y le daban a nuestro país la medalla del tercer lugar, un puesto bastante interesante para ese entonces.

Copa Confederaciones 1997

Un par de años después FIFA se adueñaba del torneo, aprovechando que el cruel Rey Fahd había tenido un paro cardíaco que lo alejó del liderazgo de su país y estaba preocupado por otros asuntos.

A pesar de todo la Copa Confederaciones 1997 se jugó también en Arabia Saudita, disputándose todos los partidos en el Estadio Rey Fahd, que no podía tener otro nombre, claramente.

México en Fase de Grupos

Ese año también se vería a México jugando en tierras árabes, como bicampeones de la CONCACAF. Sin embargo, arrastraron la cobija en el primer partido contra Australia, perdiendo 3-1.

A pesar de destrozar al anfitrión con un contundente 5-0, con dobletes de Palencia y Cuauhtémoc, además de otro de Braulio Luna, fueron a perder contra Brasil.

Romário abría el marcador de penal. El Temo hacía el del empate, pero en un periodo de cinco minutos los brasileños le daban la vuelta. Primero Denilson al 61’ y luego Junior Baiano al 66’.

Y aunque Ramón Ramírez hacía un golazo muy recordado por la fanaticada, México no lograba empatar y Australia se quedaba con el segundo puesto del grupo, con lo que los nuestros agarraban su vuelo de regreso.

Copa Confederaciones 1999

Sin embargo, dos años después se escribiría la historia. A México se le concedía el honor de ser anfitrión del campeonato de confederaciones, ya que de todos era sabido lo bien que se hizo en los mundiales de 1970 y 1986.

Grupo A

El torneo se dividió en dos grupos. En el A se apuntaba México como el dueño de casa y campeón de CONCACAF, acompañado de Arabia Saudita, campeón asiático, Egipto, campeón africano y Bolivia, subcampeón de la Copa América.

Grupo B

El sector B era liderado por Brasil, que había ganado su torneo local, pero se calificaba como subcampeón del mundo, ya que Francia declinó la invitación. También participaba Alemania como campeones de la Eurocopa 1996, Estados Unidos como subcampeón de la Copa Oro y Nueva Zelanda, los campeones de Oceanía.

Sedes Confederaciones 1999

Originalmente se jugaría en tres sedes, Guadalajara, Ciudad de México y Monterrey. No obstante, los estadios regios estaban patrocinados por una cerveza rival a la que le pagaba a la FIFA y eso nos dejó sólo con dos estadios, el Jalisco y el Azteca.

Plantilla México

Manuel Lapuente era el encargado de dirigir a una selección espectacular, que mezclaba una juventud irreverente en los pies de Cuauhtémoc Blanco, Rafa Márquez, Pavel Pardo y Cabrito Arellano, además de la amplia experiencia noventera de Claudio Suárez, Jorge Campos, Ramón Ramírez y Alberto García Aspe.

Para este torneo tan especial, la marca Garcis lanzó un uniforme único, que esperaba emular la emoción generada por el del calendario azteca, ese que se utilizó en el Mundial de Francia 1998. No obstante, el Gobierno de México anuló su reproducción y comercialización debido que está prohibido usar el escudo nacional en situaciones ajenas a las instituciones públicas.

Fue por ello que la marca sustituyó al águila y la serpiente con el escudo de la Federación Mexicana de Futbol. Garcis dejaría de vestir al equipo nacional poco después, para ser sustituido por Atlética.

México vs Arabia Saudita - Fase de Grupos

México inició el campeonato el 25 de julio contra Arabia Saudita, usando una combinación que pocas veces se ha repetido, con la camiseta verde y pantaloncillo y calcetas rojas.

Primero Nawaf Al-Temyat se llevaba un fuerte rodillazo en los testículos y tenía que ser retirado en camilla. El termómetro marcaba casi 35 grados de temperatura y se esperaba un partido pesado en la capital mexicana.

Campos hacía una finta de miedo y el Temo recibía la primera patada del campeonato. Ya se notaba desde el minuto 9’ el dominio azteca y poquito después se despejaba la niebla.

Al Cuauh le ponían otro golpe, aunque sólo él y el árbitro lo vieron. Se iba al centro del área y después del pésimo rechace defensivo empujo de zurda la número cinco, para inaugurar el marcador y su cuenta personal.

Arabia Saudita desperdició una por derecha, para hacer reaccionar a los de verde. Tras un rechace Pardo se probaba de afuera y la mandaba lejos, en su partido número 49 con el Tri.

Campos se lucía en una salida y otra vez el Bebé fallaba en su intento de centro. Sin embargo, México era dominador y al 19 lo hizo doblemente patente. Ahora de cabeza, el Divo de Tepito saltaba una tortilla para rematar con mucha potencia y colocación entre el portero y su defensa.

Sólo dos minutos después José Manuel Abundis recibió en el borde de la media luna y sin pensarlo mucho se acomodó de izquierda para clavar un golazo espectacular que incrementó la ventaja a 3-0.

Los aficionados chilangos disfrutaban el último gran torneo internacional de la década más nostálgica y los seleccionados respondían con un gran futbol. Lapuente aprovechaba que todavía creíamos que el cigarro era digno del deporte y fumaba en su banca.

Rafita Márquez por poco clava un autogol y luego los árabes le pegaban a cualquier lado. Palencia trazaba a Abundis, pero el número 9 la cruzó demasiado.

El combinado nacional se lo tomó más tranquilo y ya no se movió más el marcador en el primer tiempo. Al volver Mohammed Al-Jahani tuvo la suya, pero tampoco pudo ser.

Luis Hernández demostraba sus dotes de tiktoker y el estadio se le entregaba. El Brody hacía una buena atajada y luego contenía el recentro. Otro tiro cruzado de los árabes despertó a México y en una combinación entre Cuauhtémoc y el Cabrito la pelota se fue llorando al tiro de esquina.

Sin embargo, Al-Harbi se tiraba un piscinazo y el colombiano Óscar Ruiz se lo comía completito, señalando el penal. Jorge Campos hacía su clásica finta, pero de nada servía y los saudís marcaban el de la diferencia.

Poco importó. Cuauhtémoc Blanco se puso en plan de crack y con otro saltito mínimo raspó el balón para cambiarle la trayectoria y hacer su hat trick, que tampoco le era suficiente.

Nueve minutos después Arellano le centró una pelota muy sencilla que el Temo empujó también muy fácil y completar su póker de goles, el único en su alargada trayectoria. Una tarde inolvidable para el joven de 26 años, que cerraba el marcador en un aplastante 5-1 que, aunque estaba más o menos pronosticado, llenaba de confianza a los mexicanos.

México vs Egipto - Fase de Grupos

Un par de días después, ahora sí de noche, México recibía a Egipto, que alineaba a Ahmed Hassan, ese jugador que eventualmente se convirtió en el seleccionado con más representaciones en el mundo, cerrando la cuenta en 184 partidos, aunque seguido de cerca por Sergio Ramos, mismo que dejó atrás a Claudio Suárez, capitán mexicano ese día en el césped del Azteca.

Los africanos no serían un pan de dulce y así lo demostraron los primeros minutos del encuentro, donde no se vieron jugadas de peligro. Sin embargo, al cuarto de hora, Pavel Pardo recibía un taquito de Cuauhtémoc y con un zapatazo exacto reventó el travesaño, que decidió regalarle el gol al de Guadalajara.

Blanco le quiso dar con chanfle, pero la mandó pésimo. Un topo se le atravesaba en el camino a Ramón Ramírez y un faraón apoyaba a los suyos en la tribuna del Azteca.

El Brody se iba de paseo dentro del área y luego se salvaba por una medio falta que le cometían. Ramón Ramírez le platicaba al portero egipcio sobre su mágica pierna zurda, en el preámbulo del segundo tanto mexicano.

Otra vez a balón parado, sólo que ahora era Blanco Bravo el que le ponía el centro perfecto a Abundis, que giró la cabeza como los mejores y la puso pegada al poste para celebrar la ventaja más engañosa de todas, el 2-0.

Márquez quiso peinar la pelota y el codo del Temo se lo impidió. La lluvia veraniega arreciaba en el entonces Distrito Federal y el partido se enlodaba, en sentido figurado.

Y es que el resto del primer tiempo se hundió en acciones de poco o nulo peligro y más golpes que buen futbol. Lo último fue un toquecito de Abundis que debió ser gol.

El campeón de África volvía más concentrado del descanso e iniciaba triangulando fuera del área. Hazem Emam chutaba, pero se iba por un lado y luego a Campos casi se le escapa la gallina mojada.

Al Emperador le ganaban la espalda, pero el zurdazo se iba a las manos del portero después de un gran regate. Egipto ya se estaba poniendo muy serio y Jorge Campos era exigido.

Tuvieron que pasar casi 20 minutos para que hubiera algo de peligro azteca, con una internada del Temo que era derribado por Yasser Radwan al borde del área. El egipcio se ganaba su segunda amarilla y parecía que México con eso cerraría la jornada nocturna.

Pavel probaba su dardo envenenado, pero no lograba infectar la portería roja. Germán Villa también quería hacer el suyo, pero muy desviado. Entonces Emam le volvía a meter miedo a los mexicanos con un zurdazo que le rebanaba un pedacito al larguero.

Conejo Pérez y Matador Hernández esperaban su turno en la banca y el Tricolor se dedicaba a retener el balón. El Emperador azteca estrellaba su cráneo contra el de Ramsey y los dos trenes tardaban en levantarse.

Samir se barría para evitar un centro y el portero mandaba al tiro de esquina esa velita. García Aspe y Villa le metían una innecesaria patada doble a Mohamed Youseff y de ahí nacía el del descuento.

El capitán cobró el tiro libre al centro y Campos no supo si agarrarla o desviarla y en el rebote el histórico Ahmed Hassan anotaba el 5to de los 33 goles que marcaría para su selección.

La afición le pitaba al Brody, que mandó un pase largo. Sin embargo, la jugada no terminó en buen puerto y los africanos se alimentaban de los abucheos del Azteca a su propio equipo, enojado el público por dejar vivir a un equipo inferior.

El guardameta recibía un disparo en las manos, que tenía que repetirse. En el segundo intento Samir Ibrahim disparaba de muy lejos y vencía a una barrera pésimamente colocada, con tres hombres que no cubrieron el poste vacío del acapulqueño.

Un partido que no se veía tan complicado se puso color de hormiga y entre la lluvia, el nerviosismo y la presión del respetable, la Selección Mexicana se perdió de los tres puntos y Egipto se llevó los oles de la fanaticada local.

Todavía Cuauhtémoc pudo hacerlo de derecha, pero le desviaron y en el tiro de esquina Rafa Márquez no supo definir de cabeza. Un encuentro que estaba dominado y que parecía una victoria asegurada, se fue al traste en un dos por tres. El Estadio Azteca se despedía entre silbidos, exigiendo que su seleccionado retomara el nivel que demostró durante toda la década de 1990.

México vs Bolivia - Fase de Grupos

El retorno al magno recinto se dio para enfrentar a Bolivia. Por cierto, que se vistió el uniforme blanco, mismo que no se repitió en toda la Confederaciones y que sólo se utilizó un par de meses atrás en la Copa Corea de 1999 frente a Egipto.

Primero a Campos se le hacían las manos de mantequilla. Palencia le pegaba feísimo, mientras veíamos que Marco Etcheverry, uno de los mejores jugadores de la historia boliviana, aguardaba en la banca.

El Temo se revolvía en el piso desde el principio y Lapuente reclamaba airado. Menacho cruzaba su disparo y por poco encuentra la pierna amiga de Moreno. El portero José Fernández parecía hacerle homenaje al Brody con su extravagante uniforme.

Cuauhtémoc le pegaba pésimo de derecha y unos cuantos silbidos ya se escuchaban en el fondo. Matador Hernández intentó rematar, pero le metió la mano. Abundis inició y aceleró su calentamiento justo cuando Luis Cristaldo la chanfleó sin éxito.

Apenas 22 minutos nos duraría el gusto de ver al héroe mexicano del Mundial de Francia porque se marchaba lesionado, para darle entrada a José Manuel. Luis Hernández ya no volvería a jugar en el torneo.

El juego se hundió en un fango insoportable y el eco del Azteca se lo hacía saber a los protagonistas, que tampoco hacían mucho para superar la crisis. Blanco se llevaba bolivianos como niños, pero luego Abundis chutaba sin convicción.

La central mexicana se abría como libro y Menacho le pegaba fuerte para hacer volar a Jorge Campos. Palencia recibió un gran pase de Márquez, pero se le acabó la pila y no llegó a centrar bien.

Bolivia desaprovechaba una salida a lo Larios por parte del guardameta mexicano y el Gatillero no sabía bajarla de pecho, solo en el área. Rafa hizo un último mal remate antes de que se señalara el inicio del descanso.

Los sudamericanos tuvieron la primera de peligro con un rechace de Suárez que apenitas alcanzó a patear el Brody. Cuauhtémoc volvía a hacer de las suyas, pero nunca se pudo empujar el balón a la portería.

Finalmente y tras casi ninguna llegada de peligro, en un tiro de esquina Márquez peinó el balón, que le quedó servidito a Paco Palencia, quien con esa larga mata la mandaba a guardar al minuto 51’.

Lapuente con gorra en vez de boina andaba como si fuera el minuto 90 y Zepeda centraba, pero sólo encontraba las manos del portero. Luego en la siguiente lo hizo raso y Abundis punteó por un costado.

Limberg Gutiérrez hizo trabajar al portero acapulqueño, después de que el Emperador se durmiera. Cuah cedió para Villa y le gritó pégale, pero el zapatazo se fue por encima justo un segundo antes de irse de cambio por el Cabrito.

Entraba por fin Etcheverry, esperando a que pudiera desplegar algo de magia sobre el césped, lo que no sucedió. Ramón Ramírez y Abundis hicieron una pared espléndida, pero Fernández achicó correctamente.

El tepiqueño tuvo otra, esta vez de tiro libre, pero también se fue hasta el metro Taxqueña. Luego trazó hacia el movimiento de José Manuel, que tampoco alcanzó a llegar a la cita.

Parecía que los seleccionados mexicanos estaban muy satisfechos con la raquítica victoria y buscaban asegurar su pase a la siguiente ronda. Etcheverry friltró hacia Botero, el mismo que sería bicampeón con los Pumas un lustro después, pero Campos se rifaba el físico para evitar el tanto.

Temo hacía una de velocista, aunque luego centraba mal y exigía una posible mano. Palencia peleaba dentro del área, pero se hizo un embrollo y nada de nada acontecía. Iván Castillo se fabricó un espacio y de derecha probó al Brody, que atajó. Luego también tuvo que recostarse, nomás para soplarle al tiro de Tufiño.

Con otro paupérrimo intento boliviano se acabó el tristísimo partido del Tricolor, que a pesar de demostrar un nivel bastante mediano en dos de sus tres encuentros, pasaba a semifinales en primer lugar de grupo con 7 puntos. Ahí se encontraría con su némesis, los Estados Unidos, selección a la que un año atrás habíamos vencido en la final de la Copa Oro.

México vs Estados Unidos - Semifinales

Otra vez el Estadio Azteca era la sede del encuentro. Los gringos todavía no contaban con los mejores nombres de su historia y basaban sus esperanzas en el buen juego colectivo y en un Kasey Keller que llevaba varios años brillando con el país de las barras y las estrellas.

Con un clima más agradable a pesar de jugarse a medio día, arrancaba el partido. La primera fue para Isaac Terrazas por derecha, pero el arquero recibía con facilidad, lo mismo en un intento de pase filtrado del Temo.

Lapuente ya daba voces y Rafa Márquez se perdía de un gol casi cantado, luego de un pasecito del Emperador. Keller ya estaba haciendo de las suyas.

Ramón Ramírez corría hacia adentro y con la chueca le pegaba durísimo, pero otra vez el cancerbero atajaba muy bien. Un joven Coby Jones la tenía solo dentro del área, más le dio pésimo y luego Jovan Kirovski quiso centrar o tal vez marcar un gol épico, pero rebotó en el travesaño.

Estados Unidos competía en la tenencia del balón, mientras que los mexicanos intentaban acercarse a punta de latigazos, aunque todavía sin aproximaciones reales.

Cuauhtémoc ya empezaba a ser pateado, pero al árbitro parecía no importarle. Una dura entrada de Hejduk provocaba un pequeño zafarrancho que no pasaba a mayores.

Keller hacía malabares con la bola en la orilla del área grande y Campos achicaba con prontitud. El de la boina le explicaba a Palencia lo que tenía que hacer cuando entrara, ya que su equipo no estaba generando nada adelante.

Estados Unidos continuaba con el juego brusco y el camiseta número 10 era la víctima favorita, aunque todo lo que vistiera de verde era un objetivo.

Después de lo que fue un intento de aproximación blanca, Bruce Arena aplaudía. El lesionado Hernández veía desde afuera con angustia. Terrazas seguía presentándose en el área, pero medía muy mal un balón de aire que entregaba a los brazos de Kasey, unos segundos antes del pitido intermedio.

La tónica del segundo tiempo no variaría gran cosa. Pavel mandaba un centro tendido, pero el número 4 no remataba con buena dirección. Cuauhtémoc filtraba una gran pelota que no podía empujar Palencia y luego Gerardo Torrado se topaba de frente con el portero de rojo.

Al 53’ Kirovski desbordó por izquierda y trazó hacia el centro. Estados Unidos pudo abrir el marcador, pero Jorge Campos quería limpiar su legado y achicó a máxima velocidad, para demostrar su apropiación del área y hacer una atajada que hizo sufrir a Stewart.

Otra vez el jugador más de barrio que nunca hemos tenido se trenzaba con los defensas gringos, que no tenían idea de lo que sucedía. Al final Cuauhtémoc se ganaba la amarilla por tanto coraje acumulado.

Abundis otra vez ponía a trabajar a Keller y a Palencia lo tacleaba un jugador de la NFL. México trataba y trataba, pero nada funcionaba. El sol ya arreciaba y las capacidades físicas de ambos equipos se veían disminuidas, mientras la afición observaba expectante en las gradas del Azteca.

Coby Jones tuvo otra muy clara, pero de derecha no supo definir. Falta tras falta, jugada infructuosa tras jugada infructuosa, se fueron diluyendo los minutos hasta el 81’ donde Campos tuvo otra atajada más o menos buena.

De inmediato Villa probó su mala puntería y rebotó el balón en la cabeza de Abundis, que la mandó por encima de la puerta. Zepeda se aventaba un clavadazo de cero puntos y luego el genio con la 10 estuvo a punto de definir todo con su pie derecho, pero le falló un poquito el cálculo.

La compensación fue de sólo un minuto y el buen árbitro Kin Young-Joo mandaba el partido a los tiempos extra.

La regla del gol de oro estaba vigente para ese entonces y México sabría sacar buen provecho de ella. Primero el Bebé avisó con la derecha y luego Villa con el tobillo.

Tenía que llegar Cuauhtémoc Blanco para, entre trastabilleos, empujar el balón al fondo de la red. México anotaba el gol que necesitaba y avanzaba a la gran final, a pesar de que el asistidor Miguel Zepeda arrancó en fuera de lugar antes de centrar.

La Selección Mexicana llegaba llena de dudas a enfrentarse a Brasil, que a pesar de lo que el imaginario recuerda, traía un muy buen equipo.

Brasil en Confederaciones 1999

Dida, Émerson, Zé Roberto, Flávio Da Conceição, Alex y la punta de lanza: un Ronaldinho que todavía jugaba para el Grêmio, pero que estaba a cinco minutos de convertirse en una estrella universal y en México no paró de demostrarlo.

Por cierto, que esa selección no era sub 23. Sólo siete de los 20 convocados por Wanderley Luxemburgo eran menores a 23 años y varios de ellos superaban el cuarto de siglo. Sólo tres de ellos jugaban en el extranjero y la mayoría lo hacía en la liga local.

Lo que sí es un hecho es que Brasil no convocó a sus más grandes figuras. Ausentes estaban Cafú, Roberto Carlos, Rivaldo y Ronaldo, esos nombres que acababan de ganar la Copa América un mes atrás, venciendo a México dos veces: en fase de grupos y en semifinales.

Todos los partidos de la Canarinha se desarrollaron en el Estadio Jalisco excepto la final, tal y como 29 años antes lo haría Pelé en su última Copa del Mundo.

Brasil vs Alemania - Fase de Grupos

Abrían el grupo B frente a Alemania, cuyas más importantes figuras eran Michael Ballack, Jens Lehmann y el segundo Cinco Copas, Lothar Matthäus.

El primer tiempo terminó empatado a ceros, pero la lata se abriría en los últimos treinta minutos del partido. Ronaldinho recentraba una pelota a Zé Roberto y el del Bayern Leverkusen daba el pase a portería.

Siete minutos después un desconocido Warley era derribado por Ballack dentro del área y el mexicano Gilberto Alcalá no dudaba en marcar la pena máxima. Lehman le botaba el balón a Dinho para distraerlo y lograba atajar el balón, pero en el contrarremate ya no pudo hacer nada.

Al 86’ el desconocido Warley puso un centro globeadito a Alex que cabeceó correctamente y marcó el tercero. La puntilla la puso otra vez el número 10, luego de que Ronaldinho volviera a agitar la varita mágica que traía en el pie derecho.

Brasil aplastaba a la campeona de Europa y se apuntaba en lo más alto de la lista de favoritos para levantar la Copa Confederaciones.

Brasil vs Estados Unidos - Fase de Grupos

El 28 de julio los brasileños recibían en su casa putativa a Estados Unidos, que al menos se las pondría un poco más difíciles, pero no serían pieza.

Ronaldinho de cabeza abría el marcador muy temprano, apenas al 13’. Los estadounidenses jugaron con mucho respeto, o miedo, tal vez, pero las pocas que tuvieron no supieron aprovecharlas.

Incluso gozaron de un tiro penal a favor en la segunda mitad, luego de una patada ridícula de Odvan, pero Joe-Max Moore le pegó al puro estilo de la CONCACAF y se perdió la del empate.

Brasil jugó a un cuarto de gas y le fue más que suficiente para llevarse los tres puntos y asegurar el liderato de grupo incluso antes de jugar su tercer partido de grupo.

Brasil vs Nueva Zelanda - Fase de Grupos

Este fue ahora contra Nueva Zelanda. El marcador se inauguró con un golazo de Marcos Paulo, que Jason Batty no pudo desviar. Una vez más lo definió el de Porto Alegre, pero ahora hizo gala de su inmenso toque. Con sólo un par de pasos de vuelo, Dinho le regaló al suelo mexicano un poquito del amor que nos traería de vuelta 16 años después en su paso por los Gallos de Querétaro. Un golazo que rubricaba con la misma sonrisa que enamoró al mundo entero durante toda la década del 2000.

Por cierto, que un tal Mark Burton se quedaba con su camiseta y claramente no tenía idea del regalazo que acababa de obtener.

Brasil vs Arabia Saudita - Semifinal

En la semifinal Brasil se comió crudo a Arabia Saudita. Ahí les va el recuento:

Primero el central João Carlos, rematando con el muslo en tiro de esquina. Luego fue Ronaldinho en un slalom por derecha que finalizó con un toquecito de parte interna.

Poco después la Canarinha perdía por lesión a Evanilson, dato esencial, ya que el central se perdería la gran final contra México.

Brasil se llenó de soberbia y cedió una pelota muy fácil en primer cuarto de cancha y Markouz Al-Otabi aprovechaba para descontar y luego ir a celebrar con unos jeques árabes que por alguna razón estaban a nivel de cancha.

El mismo número nueve le ganaba la espalda a la defensa y de zurda se atrevió a empatar el partido. Una falta de respeto que la entonces tetracampeona del mundo no se iba a aguantar.

La aplanadora amarilla encendió el motor y sólo dos minutos después Zé Roberto empujaba el centro de Alex. Pocos instantes después, en una jugada muy parecida, los roles se intercambiaron. El número 11 trazó la diagonal al número 10 y así cayó el 4-2.

El segundo tiempo, ya con una intensa lluvia, Roni aprovechaba un gran pase filtrado y marcaba su gol llevándose al portero. El sexto fue de Ronaldinho Gaúcho, que se aventó una deliciosa tijera a ras de suelo, para luego ir a festejar como lancha.

Las luces del estadio se apagaron un momento para darle un respiro a los árabes, pero nada pudo evitar el séptimo, empujado hacia adentro por Alex.

Ronaldinho completó el primero de los ocho tripletes de su carrera aquella noche, realizando una fantástica cola de vaca que seguró le aprendió a Romário, que hizo la misma en la goliza del Barcelona al Madrid 5 años atrás, pero el de Grémio definió su gol de manera más artística.

Resumen paso de Brasil en Confederaciones 1999

Por si perdiste la cuenta, te lo resumo: Brasil ganó 4-0 a Alemania, 1-0 a Estados Unidos, 2-0 a Nueva Zelanda y 8-2 a Arabia Saudita. Una máquina que daba terror rumbo al partido definitivo, augurándose una derrota casi por default. Y es que si algo aprendimos en este recuento es que México estaba lejísimos de su mejor nivel y que Brasil para nada era un flan.

México vs Brasil - Final

Sin embargo, los dioses del futbol nos tenían reservado uno de los mejores partidos de la historia del balompié nacional, que borraría de la memoria colectiva el recuerdo de todas las jornadas anteriores.

Manolo Lapuente mandó a la cancha a lo mejor que tenía disponible. Jorge Campos en la puerta, por supuesto. Como en sus inicios y de manera sorpresiva, Ramón Ramírez sería el lateral izquierd, tomando Salvador Carmona la lateral derecha. Rafa Márquez y Claudio Suárez formaban una de las duplas de centrales más recordadas de la historia, mientras que Germán Villa, Pavel Pardo y Miguel Zepeda se adueñarían de la media cancha.

Delante de ellos y con movilidad por toda la zona de ataque, Cuauhtémoc Blanco y su número 10 se hacían presentes. Adelante alineaban Juan Francisco Palencia y José Manuel Abundis.

Los banderines se intercambiaban y la ciudad más grande de Latinoamérica se detenía para estar atenta de lo que sus 11 representantes vestidos de verde, blanco y rojo harían sobre el sagrado pasto del Estadio Azteca.

La temperatura era deliciosa en el que sería el último partido de Rafa Márquez en México antes de irse a jugar al Mónaco. Eran las 9 en punto de la noche del miércoles 4 de agosto de 1999 cuando el árbitro sueco Anders Frisk pitaba el inicio de la final de la Copa Confederaciones.

En el primer acercamiento brasileño Jorge Campos volvía a dudar recibiendo el balón y otra vez se le barrían a Cuauhtémoc para ablandarlo, algo que claramente no pasó. México cobró rápido y Claudio Suárez probó a Dida, quien también escupía el balón.

Si hay algo que siempre sucede entre México y Brasil son las bronquillas y ese día se añadirían más a la lista. La primera amarilla llegaba al 5’ después de un patadón por detrás. Carmona se inventó un tirocentro que el arquero mandó a la esquina.

El Azteca se volvió a poner la de México y apoyaba con furia a los suyos. Ramón centró con su gran zurda y exigía a la defensa amarilla. Abundis se ganaba la amarilla por tirarse de forma ridícula y poco después llegaba el primero.

Cuauhtémoc cedía hacia el movimiento de Zepeda que controlaba con dificultad, para luego tirar a la zona del guardameta, que se la comió y acuchilló a su escuadra.

Al 15’ Abundis ganó un bote en la puerta del área, pero no pudo y luego Palencia también falló. Un minuto después Pardo mandó un centro frontal que el camiseta número 10 cabeceó y clavó, pero se lo anularon por un inexistente fuera de lugar.

El americanista daba las primeras muestras de la miel que derramaría aquel día, pero otra vez José Manuel se quedaba corto a su lado. Ronaldinho le quiso competir por la banda derecha y el que algún día sería su compañero en el Barca lo tumbaba.

Campos mandaba un saque de mano larguísimo y Blanco driblaba con túnel incluido. Era derribado y la jugada terminaba en tiro de esquina. A Brasil le estaba cayendo una lluvia mexicana y parecía que no traían paraguas.

Los amazónicos perdían el balón en la salida y el Temo robó, para en seguida tocar suavecito para Abundis. El número nueve remató de zurda y puso el 2-0 en el marcador, para hacer sufrir a la Verdeamarela.

Beto quiso incomodar con un zapatazo que se fue por encima y Blanco respondió con otro a las manos de Dida. Un desaparecido Ronaldinho se avivaba sobre Ramírez y jalaba el gatillo, pero Campos contenía en dos tiempos.

México bajó la potencia de ataque y la Canariha hizo valer su estirpe. Zé Roberto centró desde la izquierda y Dinho interpretó la actuación más mala de su carrera, que el árbitro se comió enterita y señaló el penal. Serginho no desaprovechó y anotó la falta, a pesar de la fintita del portero nacional.

Otra vez pateaban al Divo de Tepito y Serginho le iba a gritar en el suelo, lo que provocaba la bien conocida cámara húngara, en lo último del emocionante primer tiempo.

Roni entraba por Beto y Brasil ya jugaba con dos puntas, lo que harían valer rápidamente. Ronaldinho trotaba por una banda derecha vacía y centraba a la llegada del recién ingresado, que no dudaba ante la salida del Brody.

Los antecedentes fatídicos otra vez le helaban la sangre a la afición y a los futbolistas, que necesitarían de un hombre de sangre caliente que les devolviera el alma al cuerpo y el futbol a los pies.

El despertar por supuesto estaría organizado por el jugador con más calidad en todo el territorio mexicano para aquellos años. Robaba la boloa en un costado y con mucha calma la picó a Palencia, que no logró concretar. Luego de un par de rebotes Miguel Zepeda la acomodó de pierna derecha y volvió a poner a México en ventaja.

Después de los festejos el 10 encaró y cedió a Abundis, que entonces extendió a Palencia para que el pelilargo la mandara fuera. El Azteca era un caldo de cultivo de emociones y su Selección respondía con mucho carácter.

El lastimado Matador reflexionaba en silencio y Manolo silbaba como arriero, mientras su delantero centro no alcanzaba a rematar. Emerson hizo un slalom por el centro y logró pegarle, pero se fue abierto.

Temo daba un acostumbrado taconazo y el Gatillero no quiso o no pudo cruzar con la izquierda. Fue ahí que llegó la que probablemente sea la jugada más recordada en toda la historia del futbol mexicano.

El sueco pitaba una falta a favor de Brasil, que intentaba madrugar, pero no estaban coordinados. Villa la robó y cedió a Márquez, quien cambió de juego. Cuauhtémoc Blanco Bravo bajó el balón con su botín marca cóncord y con su hechicería fantástica hizo un recorte con un estilo de barrio inverosímil, irrepetible, inigualable.

Ahora con su pie izquierdo, que nunca le pidió nada al derecho, definió el gol más cantado de la historia y se convirtió en un héroe nacional, más allá del color de su otra camiseta.

El festejo a lo jarabe tapatío fue tan emotivo que distrajo a medio país, incluyendo a la zona baja del equipo, quien tardó sólo un par de minutos en recibir el tercer gol brasileño.

Roni recibió por la izquierda y en un parpadeo centró a la llegada de Zé Roberto, quien se barrió para poner el 4-3. El partido se volvió loco de un momento a otro y a pesar de que México hizo un gol de bandera, rápidamente Brasil se metió de lleno a la pelea.

Lapuente le explicaba a Terrazas cómo iba a entrar a contener ataques y Campos se apuraba ante el pase entre líneas. Paco Palencia era el sacrificado, aplaudido por el respetable y bien recibido en la banca.

Zepeda trató con su pierna mala, pero Dida recostó tranquilamente. El Emperador recibía estoicamente su castigo por perder el tiempo, mientras la afición mexicana celebraba en anticipación.

Suárez cometía falta en la esquina del área y Flávio Conceição hizo un genial tiro libre que se fue a estrellar en el travesaño, mientras que Abundis le metía una llave de lucha libre a su marca.

Cuauhtémoc no se cansaba de burlar brasileños y se echaba a correr por izquierda. Dejó solo a José Manuel, que sacó la tabla y rebotó el balón en su pie izquierdo. Un par de minutos después el 10 volvió a tejer un contraataque y la número cinco le llegó a Zepeda, que se lastimó en la corrida y no pudo pegarle bien con la derecha.

Se iba del campo sustituido por Arellano. Los brasileños tuvieron una clarísima, pero decidieron recentrar y ahí se les fue la suya. El nazareno agregó dos minutos e iniciaba la cuenta regresiva hacia la gloria. Todavía el Cabrito se dio el lujo de desperdiciar el último contragolpe fugaz

João Carlos le pegaba muy mal, en lo que la banca azteca le avisaba al estadio que ya se iba a terminar. Nada más para que el aficionado estallara en furia alegre, el mismo número 4 fouleaba al héroe nacional y se iba expulsado.

Frisk apuntaba al cielo y con su silbato cerraba un siglo de futbol mexicano. 100 años de historia que hicieron ebullición en los últimos 10, de 1990 a 1999. Una década que condensó a una generación de oro con un nivel extraordinario, el mejor hasta entonces. Jugadores que se juntaron para pelearle de tú a tú a los grandes en torneos locales, Copas América y Copas del Mundo. Y a pesar de que este torneo en particular tuvo muchos baches de poco espectáculo, el objetivo final fue alcanzado.

Joseph Blatter entregaba una a una las medallas del primer lugar a todos los integrantes del equipo y el Estadio Azteca celebraba al mejor equipo de la Copa Confederaciones 1999. El Emperador Claudio Suárez fue el primer capitán mexicano de todos los tiempos en ofrecer al cielo un título internacional más allá de las fronteras de nuestra confederación.

El combinado nacional conseguía por primera vez un trofeo FIFA, un campeonato oficial que nos ponía en la mira del mundo futbol y que provocaba que los nombres de todos estos hombres que vistieron la camiseta tricolor, se quedaran para siempre en el recuerdo del aficionado al deporte del balón a hexágonos.

Campos, Suárez, Pardo, Márquez, Ramírez, Palencia, Cuauhtémoc y compañía conformaron a la más memorable Selección Mexicana de futbol, una Leyenda del Futbol Mexicano.

Después de haber visto el documental de la medalla de oro en Londres 2012 y este con la consecución de la Copa Confederaciones 1999, ¿cuál es los dos logros te parece el más importante? Desde la década de 1960 hasta los 2010 para ti, ¿cuál es la mejor generación de futbolistas mexicanos? Déjamelo saber en tus comentarios.

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