, mayo 18, 2022

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La historia de ZAGUE, una leyenda MALTRATADA por su club y selección (1985-2003)


  •   21 minutos
La historia de ZAGUE, una leyenda MALTRATADA por su club y selección (1985-2003)

Ya no cabe duda de que los diversos directivos que existen y han existido en nuestro futbol mexicano no han realizado los homenajes adecuados a sus más grandes figuras, como ya hemos recapitulado en varios documentales de este canal.

Pero hay algo peor que no reconocer la trayectoria de un futbolista que le dio mucho a tu institución y es echarlo por la puerta de atrás, como si fuera un desechable, algo de lo que te puedes deshacer en un dos por tres sin considerar nada más que tus propios caprichos.

Con lo que no cuentan esos entes malagradecidos es con la memoria colectiva del aficionado al deporte. La gran masa de personas que amamos el futbol y que sabemos recordar las grandes hazañas de esos deportistas a quienes muy mal les pagaron cuando ya no los necesitaban.

La historia de Luis Roberto Alves no puede ser contada sin antes repasar el camino de su padre, José Alves, el original Zague. Por cierto, que el origen del apodo viene de la pronunciación en portugués de la palabra zigzag, figura que pintaba Alves en sus conducciones de balón.

José Alves en Corinthians

El brasileño que falleció el pasado 19 de enero de 2021 llegó a México luego de ser una enorme figura en el Corinthians, donde jugó 242 partidos y marcó 127 goles durante seis años, además de un pequeño paso por Santos.

José Alves en América

Esos números hicieron que el América posara sus ojos sobre él e irremediablemente lo unieron a sus filas. Con los Cremas el Lobo Solitario también se dedicó a romper redes a diestra y siniestra, con lo que acabó por convertirse en el segundo mejor goleador de la historia del club, sólo por detrás de Octavio Vial.

Un año después de levantar el primer título del América en la época profesional y de ganar el título de goleo individual, fue que nació su hijo. Zaguinho veía la luz el 23 de mayo de 1967 en la Ciudad de México.

Vivió sólo tres años en nuestro país y se marchó junto su padre y familia de regreso a Brasil luego de la salida del extranjero más goleador en la historia de los Millonetas.

En el país amazónico Luis Roberto creció admirando al piloto Ayrton Senna y soñando en convertirse algún día en corredor de la Fórmula 1. No obstante este sueño se diluyó luego de que comenzó a acompañar a su papá a los partidos de veteranos, en donde era muy admirado por los viejos aficionados al Corinthians.

Los inicios de Zague en el Fútbol

Fue invitado a participar de equipos para jóvenes y eventualmente comenzó a jugar futbol sala, un deporte muy practicado en Brasil. En un torneo fue visto por el Timão, que lo invitó a vestir la misma camiseta que su padre.

Así se inició en el futbol profesional, ya sobre el césped, en el once contra once. Entrenó con grandes figuras como Sócrates, Dunga, Casagrande y Carlos Roberto, portero titular de la Verdeamarelha en México 86.

En una gira por Centroamérica coincidió con la Selección Mexicana que se preparaba para la Copa del Mundo en nuestro país. Ahí fue asediado por periodistas que escribieron reportajes sobre el Hijo del Lobo Solitario y llamó la atención del América.

Pruebas de Zague en las Fuerzas Básicas del América

Panchito Hernández se llevó a él y a su hermano a probarse en las fuerzas básicas, aunque al final sólo seleccionaron al muchacho de casi dos metros de altura, que demostraba mejores condiciones futbolísticas y que corría como si su vida dependiera de ello.

Antes de iniciarse como futbolista, Miguel Ángel Zurdo López lo mandó a foguearse con la reserva y Alfredo Tena le instó a trabajar su cuerpo haciendo pesas, para ser más poderoso dentro de la cancha.

Debut de Zague en América

En Corinthians nunca pisó la cancha como profesional, por lo que su debut se dio cuando ya tenía 18 años en un partido contra la U. de G. en el torneo México 86 donde falló una clara, por lo que su primer gol lo anotaría de visita frente a Puebla, celebrando… así.

Curiosamente ese tanto de tiro libre sería el único que marcaría el espigado delantero en toda su trayectoria.

El joven, ávido de reconocimiento, inmediatamente fue a darse una vuelta a una plaza comercial, esperando a que alguien lo reconociera como anotador del gol. También acostumbraba a leer las publicaciones de los periódicos después de sus partidos, siempre interesado en lo que se decía de él.

Temporada 1986-87

En esa poco común campaña corta Zaguiño jugó 14 partidos y marcó 3 goles, pero su verdadera explosión llegó hasta la temporada 86-87, aprovechando todas las suspensiones que se dieron después de la batalla campal en el clásico, además de la lesión de Ricardo Peláez. Jugando como extremo izquierdo se adueñó de la banda de las Águilas y su inmenso olfato goleador le hizo incrementar poco a poco su cuota.

Con esas veloces carreras en diagonal hacia el centro del área lograba encontrarse siempre de frente al gol. Fue a partir de ese torneo que comenzaría a utilizar su característico número 17 en el dorsal, anotando la misma cantidad de veces.

Primera convocatoria de Zague a la Selección Mexicana

Fue convocado por primera vez a Selección Mexicana en 1988 por Mario Velarde para un partido amistoso frente a El Salvador. Ese día el Tricolor aplastó a los centroamericanos con un contundente 8-0 en donde el espigado extremo anotaría sus primeros dos goles con la casaca nacional.

Temporada 1987-88

En la campaña 87-88 Zague repetiría en el número de dianas, pero más importante fue que inauguraría su palmarés.

Campeones de la Concacaf 1987

Las Águilas primero completaría una excelente participación en la Copa de Campeones de la Concacaf 1987, eliminando consecutivamente al Saprissa, Olimpia y Monterrey en la primera ronda.

Esto lo llevaba a enfrentarse al Defence Force trinitario en la gran final, misma que se llevarían con un global de 3-1 y con ello lograban su segundo cetro del área.

Liguilla 1987-88

Pero el campeonato más delicioso para la fanaticada azulcrema fue el de Liga. Con un espectacular potencial ofensivo puesto en marcha que logró un récord histórico para el club de 88 goles, los de Coapa sumaban 55 puntos y se adueñaban del primer lugar de la tabla.

En cuartos se medían con Puebla que daba bastante batalla en la ida. Farfán con la izquierda abría el marcador, pero Daniel Bartolotta igualaba el marcador.

Ya en la segunda mitad Torres aniquilaba la portería americanista, pero se señalaba un penal sobre Zague, era bien aprovechado por el Negro Santos.

En la vuelta los americanistas no tuvieron rival. Primero Hermosillo como pudo, luego el Capitán Furia se lanzaba con todo de palomita y entonces Luis Roberto era nuevamente derribado. Santos volvía a hacerse presente y la cuenta la cerraba el hijo del Lobo Solitario con un buen tiro cruzado.

Las semis contra Morelia fueron muy polémicas, ya que tras el empate a dos tantos en el partido de ida, con otro más de Zague, por cierto, en el de vuelta se repetía la igualada donde ya saben quién clavaba uno de cabeza.

En tiempos extra se anotaba uno por equipo y según la primera idea del árbitro, los michoacanos avanzaban por gol de visitante, pero Alfredo Tena le recordaba el reglamento y el nazareno hacía regresar a los visitantes a la cancha del Azteca.

Ya aniquilados moralmente los dirigidos por la Tota Carbajal fallaban y eran eliminados.

La gran final enfrentaría a dos grandes rivales: América y Pumas. Primero se encontraban en Ciudad Universitaria, en donde Luis Flores pondría el único del partido al minuto 29’.

Parecía que la vuelta se apretaría, pero los azulcrema mostraron su poderío y con dos tantos de Farfan, otro de Camacho y uno más de Antonio Carlos Santos aniquilaban a los azul y oro, haciendo inútil el nuevo gol de Flores.

América levantaba así su séptimo título y Luis Roberto Alves se convertía en campeón de liga por primera vez en su trayectoria, aunque lamentablemente no pudo jugar el partido en el Azteca por acumulación de amarillas.

Campeón de Campeones 87-88

Jugaron y ganaron ante Puebla el Campeón de Campeones, que significaba el tercero para la institución.

El altísimo jugador comenzaba a empaparse de la historia americanista y la afición ya lo tenía entre sus favoritos. Definitivamente su enorme zancada y su muy buena definición con pierna izquierda, con la que hizo grandes goles.

Temporada 1988-89

Para la temporada 88-89 el América ya no fue tan potente en su cuota goleadora, pero la de Zague no paraba de aumentar, celebrando ahora 16 dianas.

También fue el año en que la impresionante dupla de Luis Roberto con Carlos Hermosillo se consolidó, después de la temporada anterior en que se empezaron a conjuntar. El Grandote de Cerro Azul cerraba la campaña con la impresionante cifra de 27 goles, varios de ellos conseguidos gracias a los movimientos y asistencias de Zaguiño.

Esa liguilla se jugaba en un formato de grupos, en donde las Águilas lograron el primer puesto del sector 1, dejando en el camino a las Chivas, Puebla y Tecos.

En la final se topaban con el Cruz Azul, que desde la partida del Gato Marín en 1981 no habían logrado ganar otro nuevo campeonato, por lo que les urgía levantar la copa.

Apenas al minuto 2’ el mexicobrasileño inauguraba el marcador, aprovechando un error garrafal de Pablo Larios que le regalaba la bola. Con su poderosa pierna izquierda cruzaba el disparo y vencía al de Zacatepec.

Luego el Negro Santos picaba el balón con genialidad y entre Esparza y Larios dejaban pasar el balón para que Hermosillo pusiera las cosas muy difíciles para La Máquina.

No Obstante Cruz Azul respondía de la mano de Porfirio Jiménez, quien de izquierda vencía a Chávez. En el segundo tiempo un espectacular centro de Romero era bien rematado por Cuevas y se empataba el marcador.

A pesar de la reacción el América ganaría. Zague hizo un autopase de lujo y luego intentó centrar, pero la mano de Esparza desviaba el balón, con lo que se señalaba la falta.

Carlos Santos anotaba, con todo y su característica finta, para llevarse la victoria a la vuelta, que se jugaría en ese mismo estadio.

El 16 de julio de 1989 Luis Roberto levantaría su segundo y último título de Liga. En una jugada iniciada por el dorsal 17, el América trianguló perfectamente y Juan Hernández definió por debajo de Larios.

Poco le duró el gusto a los americanistas ya que Patricio Hernández de cabeza puso el del empate y sólo 10 minutos después el central Mojica ganó una pelota perdida dentro del área y con su derechazo le daba la vuelta al marcador y hacía agitar las banderas azules, aunque los cementeros todavía necesitaban otro tanto para ganar debido al criterio de gol de visitante.

Bajo el fuerte sol de la Ciudad de México al medio día el partido se hizo denso y pesado sobre el largo césped del Coloso dos veces mundialista. Tuvo que pasar más casi una hora para que cayera otro gol y fue del capitán Carlos Hermosillo, el mismo que años después se convertiría en el máximo goleador de la historia del Cruz Azul.

La Pareja del Gol hacía válida su adquirida jerarquía y conseguía un histórico bicampeonato, con el que el América cerraba la década más exitosa de su historia ganando cinco títulos, tres de ellos ante sus más grandes rivales.

Campeón de Campeones 88-89

Repitieron ese año el trofeo de Campeón de Campeones, pero ahora frente a los Diablos de Toluca, que cayeron con tantos de Hermosillo y Seixas.

Tristemente comenzaría une etapa de sequía para los de Coapa y tampoco la Selección le sirvió de alivio a Zague. Y es que en 1988 los directivos decidieron cometer la estupidez de alinear jugadores mayores a lo permitido en las eliminatorias para el Mundial Juvenil del año siguiente, por lo que la FIFA castigó a México y lo dejó fuera de Italia 1990.

Temporada 1990-91

Ya en la 90-91 las Águilas tuvieron un buen torneo y dieron cuenta de la U. de G. en cuartos, con la colaboración de Alves.

Pero la semifinal ante Chivas sería la más recordada. Toninho daba la primera estocada en el juego de ida con sus dos goles. En la vuelta Zague apuntaba el primero con la izquierda, para luego irse de panzazo en su celebración.

El segundo tanto es de lo más bello que ha dado nuestro balompié. Zague hizo un cambio de juego larguísimo que Edú controló y de pronto decidió mandar el centro con una rabona exquisita que voló hacia Toninho, para que el brasileño sólo pusiera la cabeza y marcara el gol.

Una de las dos rabonas más recordadas por la afición americanista, sólo por detrás de aquella del Maestro Reinoso.

Sin embargo, esto no le sería suficiente al América para romper la malaria. Contra Pumas darían un juegazo en la ida de la final, con acciones de ida y vuelta en ambas bandas y que terminaría en un gran marcador de 3-2 a favor del local.

Para el de regreso en CU bastó con una bomba nuclear que salió del pie del Tuca Ferretti y así los Pumas se vengaron de aquella final en Querétaro de años atrás.

En ese verano asistiría a su primera Copa Oro, que también era la edición número uno del torneo de la CONCACAF. México era eliminado en semifinales y Luis Roberto sólo podía marcar una vez. Te invitamos a ver la lista de reproducción con la historia de esta y todas las Copas Oro; podrás encontrarla en la descripción y al final de este video

Después de la derrota contra Estados Unidos en semifinales, Manuel Lapuente dejaba a la Selección intempestivamente incluso antes de terminar el torneo. Zague fue de los pocos que levantaron la voz, mostrando su incredulidad ante semejante locura, en un acto que le costaría mucho años después.

Zague siempre fue criticado. Primero por compararlo con el Lobo Solitario. Luego llegaron las fuertes opiniones sobre su cojera, haciendo referencia a que sólo podía jugar con la pierna izquierda y que con la diestra no pateaba el balón. También se hablaba de por qué no metía goles con la cabeza si era tan alto. Las cosas llegaron tan lejos hasta el punto de negar su mexicanidad debido a su acento o que vivió su infancia en Brasil y no en nuestro país.

Y el espigado atacante respondía como sabía: con más y más anotaciones, llegando por la izquierda, por la derecha y hasta por el centro. No tenía límites.

Temporada 1991-92

Con el América su pierna izquierda no se cansó de anotar goles durante los siguientes tres años. En la 91-92 marcó su tanto número 107 con el que superó definitivamente a su padre en la lista de máximos goleadores históricos, quedando todavía por detrás de Vial, aunque muy cerca de superarle.

Sin embargo, esas mismas tres campañas no fueron exitosas a nivel colectivo. Primero fueron eliminados en repechaje por Cruz Azul, luego cayeron en semifinales contra Monterrey y en la 93-94 los Tecos, a la postre campeones, fueron sus verdugos.

Convocatoria a la Selección Mexicana en eliminatorias al Mundial

De cualquier manera y gracias a su espectacular producción llegando desde la banda izquierda, Zague fue bien considerado con Selección Mexicana, más allá de un periodo en la primera mitad de 1992 donde César Luis Menotti no lo convocó.

Pero con sus dos goles en las eliminatorias para el mundial de 1994, la llegada de Mejía Barón al banquillo azteca y una desafortunada lesión del Abuelo Cruz, Luis Roberto iniciaba un romance con el Tri que duraría todavía algunos años.

En primer lugar, viajaría a la Copa América de 1993 en Ecuador, donde México cumplió con su mejor actuación en la justa sudamericana. En el primer encuentro contra Colombia entró de cambio por Hugo Sánchez y puso el del empate muy atento al rebote, pero luego el gol fantasma de Machala le robaba el punto a los de verde.

Aunque el gol más recordado de Zaguiño de ese torneo fue por supuesto el que le anotó a Perú. Benjamín Galindo trazaba un pase exquisito al altísimo extremo, quien recibía de pecho y antes de que la bola tocara el pasto, se tendía con todos sus centímetros para rematar de pata izquierda.

Un golazo de antología que servía para poner el 3-0 y el posterior pase a las semifinales.

Después de conseguir el subcampeonato en la final contra Argentina, sería convocado para la Copa Oro que se jugaba unos pocos días después. Ahí se destaparía con 11 goles, pero con la hazaña de marcar la ridícula cantidad de siete veces ante Martinica.

Esto le ayudaría mucho a su récord goleador con México, pero al no estar la isla afiliada a la FIFA, esas siete dianas no cuentan como oficiales para el máximo organismo rector, aunque sí para la CONCACAF. En ese torneo finalizaría como el mejor goleador, por supuesto.

Mundial 1994

Era inminente su participación en el mundial de Estados Unidos. Mejía Barón lo colocaba como titular en el primer partido en Wahington, contra Noruega.

Ahí se comería el gol que más se atoró en las gargantas mexicanas en mucho tiempo. Ramón Ramírez le puso un centro bajo que pudo mandar a guardar con su pie, pero decidió lanzarse de palomita y el balón pegó en su antebrazo.

Por alguna razón extraña del destino, la pelota rebotó en el poste y regresó a su cabeza, que lo mandó ahora al travesaño. México perdería 1-0 y a muchos no se les borraría de la cabeza esa imagen de Zague tendido en el suelo, cuando pudo estar festejando su primer gol en mundiales, ese que jamás llegaría.

También estaría presente en la gran victoria por 2-1 contra Irlanda, partido en donde su compadre Luis García se luciría con un doblete. Alineó en el once titular en el buen juego que los mexicanos le hicieron a Italia, en donde fue el mejor jugador sobre la cancha. Provocó incluso un autogol en las postrimerías de la primera mitad, pero sería anulado por arrancar en posición inválida.

Ya en los octavos provocó la pena máxima con el que Beto García Aspe empató el tanteador. El juego se alargó hasta los tiempos extra y definición por penales, en donde los mexicanos perdieron el carácter y todo se derrumbó.

Temporada 1994-95

De regreso a su América, el hijo del Lobo Solitario sería parte de una de las plantillas más espectaculares del club en todos los tiempos. Dirigidos por el holandés Leo Beenhakker, los americanistas marcar una época y enamoraron no sólo a los suyos, sino a todos los aficionados al futbol mexicano.

Una plantilla histórica liderada por dos africanos, François Omam-Biyik y Kalusha Bwalya, además de puntales como Luis Roberto, Adrián Chávez, Joaquín del Olmo y un jovenazo Cuauhtémoc Blanco.

Las Águilas Africanas eran demoledoras y sólo perdieron 4 partidos, además de 9 empates y 18 victorias. En goles no escatimaron y con sus 88 redes perforadas, superaron su récord goleador en un año.

26 de ellos tenían la firma de Zaguiho, al que no le importaba quién fuera el delantero centro de su equipo, siempre tenía una gran cuota, temporada tras temporada.

Si acaso una de las cosas que quedaron pendientes en su trayectoria fue el campeonato de goleo, que nunca consiguió, ni en torneos largos ni en torneos cortos. Aunque al parecer nunca fue su objetivo, como declaró tras su retiro.

Un récord que sí alcanzó y que todavía conserva es el de máximo anotador americanista en Clásicos Nacionales. Diez veces le marcó a las Chivas, clavando el último de cabeza, justamente en la victoria por 4-3 de la 94-95.

Tristemente la cuasi perfecta campaña no pudo ser abrochada con un cierre de oro. Y es que Beenhakker hizo caso omiso a la exigencia de Emilio Díez Barroso, quien no quería ver jugar a Del Olmo por conflictos económicos.

Luego de alinearlo en un partido contra Puebla, el holandés recibió una llamada por la mañana con la noticia de su despido, lo que rompía por completo lo dinámica del América.

Llegaba a dirigir el croata Mirko Jozić, campeón de la Libertadores con Colo Colo, pero que no pudo continuar con el buen camino del club. Las Águilas se apagaron en las últimas jornadas y perdieron el liderato con las Chivas.

Le ganaron bien al Puebla en cuartos de final con tantos de Luis García, Biyik y Zague, pero el gas se les terminó en su partido definitivo frente al Cruz Azul de Carlos Hermosillo.

Después del empate en la ida, Hermosillo y Mora adelantaban a los suyos en su visita administrativa, y aunque Zague desviaba a la puerta un disparo de Kalusha, ya no les alcanzaba para remontar el marcador.

Así se terminaba una espectacular campaña para el América y para Luis Roberto, quien firmaba su mejor campaña goleadora de todos los tiempos. Con su gol en la jornada 1 de esa 94-95 ante León, igualó ahora sí a Octavio Vial como el máximo anotador en Liga.

Pero en la fecha 5, en la goleada de 7 a 3 sobre el Morelia, Zague hacía un doblete y llegaba a 124 goles en liga y 150 en todas las competiciones con la casaca del club de sus amores, superando la marca de 123 y 148 de La Pulga Vial.

Y a pesar de que sus números fueron impresionantes prácticamente desde el día uno, pronto se daría cuenta de que los futbolistas, al menos para las instituciones, son desechables.

Temporada 1995-96

Disputó con el América la campaña 1995-96, en donde disminuyó dramáticamente su cuota, al sólo poder celebrar nueve goles. No obstante, su equipo se las arregló para llegar al repechaje en el puesto 11 de la tabla.

Ahí eliminaron a los Pumas con uno de Biyik y otro de García. En semifinales dieron cuenta de su gran rival vestido de azul, una vez más con tantos de los mismos personajes.

Sin embargo, ya no podrían con el Necaxa que después de empatar a unos con el Atlético Celaya, celebraría su segundo título de liga.

De pronto y sin previo aviso, Luis Roberto Alves era transferido al Atlante. Por orden de los dueños, Zague tenía que dejar su escudo, su camiseta, su afición, su casa. Sin poder oponerse, sin posibilidad de dar batalla, el ícono americanista era manipulado como marioneta y dejaba muy en claro que los jugadores pocas opciones tienen para tomar decisiones sobre su propia carrera profesional, a pesar de las gotas de sudor, los goles, los títulos y las glorias.

Transferencia de Zague al Atlante Invierno 96

Se terminaba así su primera y más importante etapa con el Club América, con una patada en el trasero, para que se fuera a reforzar al Equipo del Pueblo.

Con 29 años cumplidos Zaguinho se ponía la casaca azulgrana para disputar el invierno 96, estrenándose en la primerísima jornada con un doblete frente al Veracruz. Ese semestre marcaría 10 veces, incluyendo dos que le ensartó al América con sabor a dulce venganza y que celebró con mucho coraje acumulado.

Lamentablemente en cuartos de final fueron masacrados por el legendario Toros Neza, quienes no tuvieron piedad y dejaron el marcador global en 9 por 2.

Temporada Verano 97

Para el Verano 97 sólo alcanzó a anotar 5 veces en temporada regular y dos más en la ida de los cuartos contra Necaxa, pero no fueron suficientes para evitar la eliminación a manos de Necaxa.

Invierno 97

Otra vez los caprichosos dueños del balón decidían regresarlo al Nido para el invierno 97, aunque la máquina goleadora del pasado ya no estaba aceitada. Sólo tres veces pudo hacer bailar a las redes y para el Verano 98 todo terminaría por quebrarse.

Zague pocas veces se lesionó, pero un problema en el abductor lo hizo perderse mucho tiempo de ese torneo. Sin embargo y por las necesidades del club fue infiltrado en repetidas ocasiones, pero el dolor era muchísimo. No pudo marcar gol en fase regular, pero colaboró con un tanto en el repechaje ante Toros Neza para llegar a cuartos.

Octavos de Final Copa Libertadores 1998

Él no lo sabía entonces, pero en el partido de vuelta marcó su último gol como americanista, de manera muy rara, pues lo hizo con la cabeza. Luego de que Toluca los eliminara en semifinales viajaron a Argentina para disputar el juego de vuelta de los octavos de final de la Copa Libertadores 1998, en el que sería su último partido con el club de su vida.

River Plate los eliminaba con global de 2-1 y los jugadores se iban a descansar a sus vacaciones. No obstante el Lobo Solitario, padre de Zaguinho, recibía la llamada de un tal Chávez, un empleado administrativo del América.

El entonces técnico y gran leyenda americanista, Carlos Reinoso, consideró que el número 17 no tenía el perfil ideal para portar la casaca del América. Ese mismo Carlos Reinoso al que el mismo club corrió de manera muy lamentable algunas décadas atrás, decidía descartar a Zague.

Después de darle tanto al club con el que pensó iba a estar para siempre, al máximo goleador le daban la segunda amarga despedida, pero ahora no habría vuelta atrás.

Con el América, Luis Roberto Alves jugó 590 partidos, celebrando 192 goles, de los cuales 162 fueron en liga. Ganó dos veces el título de Primera División, dos Campeón de Campeones, tres Copa de Campeones de la CONCACAF y una Copa Interamericana, además de todos los récords recalcados con anterioridad.

Así de fácil, así de impactante, así de triste, se iba del América otra de sus más grandes y legendarias figuras; un inalcanzable: de los jugadores en activo en este 2021 más cercanos a igualar su marca goleadora encontramos a Oribe Peralta con 74 tantos y a Henry Martin con 45, verdaderamente lejísimos de tocarle los dedos del pie a la figura de Zague.

Todo este subir y bajar realmente no afectaron mucho su participación en Selección Nacional. En 1997 disputó 14 encuentro con el Tri y alcanzó a marcar tres veces, siendo parte fundamental para lograr la clasificación al Mundial de Francia 98 sin turbulencias.

No obstante, tras la salida de Bora y la llegada de un viejo conocido, Manolo Lapuente, Zague fue automáticamente descartado. Sólo el técnico de la boina podrá decirnos si fue por su nivel futbolístico o por una vendetta por la reacción de Zaguinho en aquella Copa Oro de 1991.

Zague de Regreso al Atlante

Regresó al Atlante donde jugaría tres torneos cortos más, celebrando siete goles. La directiva decidió darlo de baja antes del Verano 2000. Entre peleas del Grupo Burillo, dueño de los Potros y Grupo Televisa, la carta del extremo de 32 años quedaba en un limbo. El mismo Zague tuvo que negociar, casi que rogar, a la directiva americanista, que terminó por regalarle su pase.

Todo esto le hizo perderse el torneo y parecía que el retiro se aproximaba, aunque al final le aventaron un salvavidas. En Atlante, Luis Roberto jugó 79 veces y marcó 25 goles.

Transferencia de Zague a Necaxa

Su último club fue Necaxa. Raúl Arias estaba formando un equipo con una base de veteranos bastante interesante y lo invitó a ser un líder en el vestidor.

Este aire renovado le ayudó a recuperar un poco de su antigua fuerza y lo llevó de vuelta al combinado nacional, convocado por Javier Aguirre, aunque sólo tuvo participación en tres partidos.

Ultimo gol con Selección Mexicana

Su última anotación como jugador de Selección Mexicana fue en la goleada de 4-1 sobre El Salvador. Curiosamente no jugó con la verde, si no con ese jersey color guinda, tercer atuendo de la época, y con un número once que se estaba despegando de su espalda.

Y también de manera muy extraña, lo hizo de cabeza. En un tiro de esquina que García Aspe que le llegó directo a la frente, Zague concretó su última celebración internacional.

Aguirre lo utilizó por última vez en un amistoso contra España y después de eso ya no regresó. Él se sentía en plenitud para disputar otra Copa del Mundo, pero el Vasco optó por no llevarlo y así se terminaba su carrera en Selección.

Con el Tricolor, Zague jugó 84 partidos y anotó 30 goles, sólo con el asterisco de que siete de ellos son no oficiales para la FIFA.

Verano 2002

En los Rayos jugó seis torneos cortos, de los cuales el pináculo fue aquel Verano 2002. El cuadro rojiblanco se calificó a la fiesta grande como el puesto siete y le tocó enfrentarse al poderoso equipo de José Saturnino Cardozo.

Zague anotaría uno en la victoria global de 3-0 que le daba el pase a las semifinales a los necaxistas, donde se toparían ahora con Santos.

Con un aburrido 1-0 en la ida y otro lamentable 0-0 en la vuelta, Necaxa llegaba a una nueva final por el título, que se jugaría a ida y vuelta en el Estadio Azteca, ya que se enfrentarían contra su hermano mayor, el América.

Como si de una película de Hollywood se tratara, Luis Roberto tenía la oportunidad servidita para cerrar su revancha con la institución que tanto amó y que tan mal le pagó.

En la ida se abría el marcador con un golazo de Víctor Ruiz. Luego Zague se ponía nervioso y no empujaba una muy clara sólo en el área que le botaba en la rodilla.

Zamorano probaba de afuera, pero se iba muy cruzado. Entonces llegó el último gran golpe de vértigo para el zurdísimo número 10 del Necaxa.

Ruiz amagaba con sacar el cañonazo, pero filtraba para Zaguinho. El experimentado jugador preparó su pierna izquierda y aniquiló la cabaña de Adolfo Ríos para poner el 2-0 que dejaba muy golpeadas a sus Águilas.

En la segunda mitad ya no se movieron los cartones. Alves tuvo una de cabeza al 55’, pero demostró por qué no era su especialidad. También exigía un penalti clarísimo, pero Chiquimarco se lo negó.

Parecía que Necaxa lo tenía todo dominado, pero ese domingo en esa misma cancha todo sería de decepción para los rayos, a pesar de que el primer tiempo terminaba empatado a ceros.

Christian Patiño al 58’, Bam Bam Zamorano pocos instantes después y el gol de oro de Hugo Norberto Castillo hicieron añicos las esperanzas de Zague y su Necaxa por derrotar al América y llevarse el título de liga.

Todavía logró superar los 200 goles en México con los Rayos en agosto de 2002 y cerró su registro goleador con clubes en 209 dianas en liga y 245 en todas las competiciones.

Con Necaxa, Luis Roberto disputó 120 partidos y marcó 27 veces

Homenaje a Zague en América

A pesar de que en algún momento se habló de que sería registrado para disputar un último partido oficial con las Águilas, Javier Pérez Teuffer sólo le concedió un homenaje en un partido amistoso.

Fue en el 87 aniversario del América contra el Barcelona. Ante el Estadio Azteca a reventar, el máximo romperredes águila se despedía dignamente, regalándole una asistencia al mismo Misionero Castillo que le robó la gloria del título un año atrás.

Todavía el Temo le regaló una asistencia deliciosa, pero Rüştü Reçber le robó la gloria en su despedida. Al minuto 51’ se acercaba al árbitro, quien le regalaba la amarilla y la roja. Con abrazos de Rafa Márquez y sus compañeros de cancha se iba poco a poco.

No quería salir. Hizo tiempo como si tuviera que guardar un marcador para los suyos y reverenció a una afición que no olvida. Un americanismo que sí supo, sabe y sabrá reconocer a sus más grandes leyendas, a pesar de los entes que dirijan a su equipo en unas u otras etapas.

Luis Roberto Alves Zague se abrazaba con su padre y con Emilio Azcárraga. Luego daba una vuelta olímpica y saludaba a los jóvenes que habían escuchado de él por los viejos, que añoraban los mejores tiempos del dorsal 17.

Así nos despedíamos del altísimo futbolista. Un jugador que no se limitó a ser un excelente deportista dentro del campo, si no también fuera de él. Abriéndose paso entre críticas y desprecio, logró llevar a su América a lo más alto en la década de los 80 y trató de salvarlo de su miseria en los años 90, siempre a punta de goles, entrega y sacrificio.

Pero, como ya no sorprende, el club le pagó muy mal. Como si fuera una pelusa, la escoba del América lo barrió en una y dos ocasiones como jugador, además de otra como directivo. Una serie de decepciones que, sin embargo, no han logrado borrarle la sonrisa y mucho menos el enorme amor que siente por sus colores.

Y es que Zague entiende, como lo hacen todos los aficionados a todos los equipos de nuestro futbol, que la magia, que la esencia del deporte no la hacen los dueños ni los directivos, aunque ellos sueñen lo contrario. No. El espíritu del amor que sentimos al futbol va más allá de los dirigentes y los personajes de pantalón largo que toman las lamentables decisiones.

Porque ellos van y vienen, pero las leyendas, como Zague, quedarán eternamente selladas en nuestras memorias.

Zurdísimo, entregado, goleador, referente, ícono, figura, ejemplo, incansable, profesional, imbatible, inalcanzable. Así fue Luis Roberto Alves Zague, una Leyenda del Futbol Mexicano.

Después de ver cómo han tratado a tantos referentes de nuestro futbol, ¿crees que las cosas han cambiado y veremos algo distinto cuando se despidan jugadores de categoría actuales como Andrés Guardado o Javier Hernández? ¿Por qué crees que no aprendemos a valorar a las grandes leyendas? Déjamelo saber en tus comentarios.

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